La muerte repentina de un ser amado puede ser emocionalmente devastador, especialmente si la persona ha decidido terminar con su vida. Las emociones, sentimientos y reacciones de la gente en su entorno varian mucho dependiendo la edad, la madurez psicológica y la cercanía o empatía con la víctima.

Perdí a mi madre por suicidio cuando yo tenía 13 años, ella tenía 39 años. Cuando todo sucedió, yo no me sentía triste, me sentía enojada y muy desconcertada, la incertidumbre sobre qué iba a pasar con mi vida y la de mi familia acaparaban mis pensamientos día y noche, así que hice lo que tal vez cualquier niña de esa edad haría en estos casos, escondí mi dolor y trate de navegar por la vida ignorando cualquier emoción de tristeza o soledad. Guardé en lo más profundo de mi Ser cualquier pensamiento relacionado con el incidente, traté de borrar por completo los recuerdos de ese día y decidí enfrentar la vida con alegría, buen humor y desapego. 

En realidad esto no sirvió de nada, ya que los sentimientos y recuerdos fueron creciendo y acumulándose como un bola de nieve, que años después, resurgieron más intensos y más fuertes que nunca. El enfrentarlos ha sido todo un reto para mi salud física, mental, emocional y ha afectado a mis relaciones personales y laborales de manera permanente.

Si eres víctima de pensamientos suicidas, recuerda que no estas sol@, llama a la línea nacional de prevención del suicidio al: 800-273-8255 o envíame un mensaje a: hola@denissezamora.com

Si ahora estas viviendo el luto de un ser amado que se quitó la vida, lo primero que quiero decirte es ¡lo siento mucho, te abrazo con el alma y no estas sol@!  El suicidio de un ser amado puede desencadenar emociones muy intensas como por ejemplo: 

Conmoción. Es posible entrar en un estado de negación y no aceptar que la persona se quitó la vida y no hay nada más que hacer al respecto.  

Ira. Es probable que te encuentres enojad@ con esa persona por haberte abandonado de esa forma, o te enojas contigo mism@ por no haber visto las señales. 

Culpa. Reproducir una y otra vez en nuestra mente el momento tratando de buscar esenarios alternos. ¿que hubiera pasado si? o Si tan sólo yo…

Desesperación. Sentirnos atrapados por la tristeza, la soledad o la impotencia. Considerar el suicidio propio.

Confusión. Surge la necesidad de encontrar un sentido a la muerte o tratar de entender por qué esa persona no consideró seguir viviendo.

Estas emociones pueden surgir durante las primeras semanas, meses o algunas veces años después de lo sucedido. Si estás experimentando angustia, extrema ansiedad o notas problemas con tu salud física, por favor acude a un profesional de la salud de inmediato, ¡no tomes a la ligera los síntomas de tristeza y frustración!. No pongas tu salud física, mental y emocional, en manos de ¡NADIE que no tenga los conocimientos o la preparación necesaria para guiarte! Acude a un médico confiable y si es necesario busca más de una sola opinión. 

Otro factor importante en la recuperación de la pérdida de un ser amado es la relación con la sociedad. Hablar sobre el suicidio de alguien no es nada fácil, así que muy probablemente muchas personas se van a alejar de ti, y esto te puede hacer sentir aislad@ o abandonad@ por el resto del mundo. Recuerdo que por muchos años cuando alguien me preguntaba ¿de qué había muerto mamá? yo mentía… ya que era una conversación más sencilla y así evitaba las miradas de lástima o de juicio. Por muchos años madres les prohibían a sus hijas ser mis amigas o a sus hijos acercarse a mi. Lamentablemente la ignorancia sobre este tema es muy alta y las personas cometen acciones sin darse cuenta del daño que hacen. 

Es por esto que es muy importante que protejas tu propio bienestar, el camino para sanar puede tomar tiempo, la paciencia y el amor propio son la clave para en algún momento, ver la vida con alegría nuevamente.

Aquí te comparto algunas estrategias que recomienda la “Fundación Mayo para la Educación e Investigación Médica (MFMER). Si deseas leer el artículo en su idioma original haz clic AQUÍ

  1. Mantén el contacto. Comunícate con tus seres queridos, amigos o guías espirituales para obtener consuelo y comprensión. Rodéate de personas que estén dispuestas a escucharte y apoyarte.
  2. Llora a tu manera. Haz lo que es correcto para ti. No hay una forma “correcta” de vivir un luto, escucha y honra a tu corazón, a tu cuerpo y a tus emociones.
  3. Prepárate para recordatorios dolorosos. No te sientas mal por estar triste o deprimid@, cambia o suspende tradiciones familiares, compromisos sociales o cualquier situación que sea muy dolorosa.
  4. No te apresures. Sanar toma tiempo, habrá días muy buenos y otros malos. Vive un día a la vez.
  5. Considera unirte a un grupo de apoyo. Compartir y platicar con otras personas que han experimentado lo mismo que tú es inmensamente liberador y nos regresa una sesación de pertenencia. Hay otros sufriendo lo mismo que yo, y está bien.
Espero este mensaje aporte a tu bienestar, y de alguna manera, te de esperanza. Gracias por leerme, gracias por compartir y gracias por querer sanar. Juntos hacemos magia.

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